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Hola, mi nombre es Imerio Matos. He creado este blog para expresar muchas ideas que rondan por mi mente. Algunas están relacionadas con temas polémicos otras simplemente con gustos y proyectos que me gustaría emprender. Mi intención es colocar aquí cuanta cosa me llame la atención, desde un verso hasta una receta de cocina, desde una crítica hasta consejos de horticultura o crianza de animales de granja.

Son bienvenidos los comentarios respetuosos y sinceros. No son bienvenidas las notas cínicas, sarcásticas o maliciosas.


martes, 3 de septiembre de 2013

Se va en un parpadeo, pero tarda 8 horas en regresar

Por supuesto, todos saben que me refiero al pasado apagón que afectó a aproximadamente la mitad de Venezuela este 3 de septiembre de 2013. La mayoría quizás no entiende por qué la recuperación del sistema eléctrico nacional tardó 8 horas o más en llevarse a cabo, cuando la falla propiamente dicha fue resuelta en 2 o 3 horas. Trataré de explicar cómo funciona el sistema interconectado de Venezuela, el cual es bastante similar al de otros países.

La generación de electricidad en Venezuela, se produce principalmente en las plantas hidroeléctricas ubicadas en el estado Bolívar: Guri, Macagua y Caruachi. En los estados Barinas, Mérida, Miranda, Táchira y Vargas, también hay pequeñas centrales hidroeléctricas. Pero además en Anzoategui, Apure, Distrito Capital, Falcón, Lara, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Táchira, Yaracuy y Zulia, existen centrales termoeléctricas, que generan su energía a partir de la combustión de gas natural o diesel.

Todas las centrales, tanto termoeléctricas como hidroeléctricas, están interconectadas a través de lineas de transmisión de alto voltaje que constituyen el sistema nacional de distribución de electricidad. Cuando en una región del país aumenta la demanda eléctrica, la energía fluye desde todas las centrales hasta el sitio donde se necesita. Esto permite contar con sistemas mas eficientes y manejables, además de poder contar (teóricamente) con instalaciones capaces de generar más energía que la se necesita, de modo que cuando alguna central falle, las demás suplan la demanda.

La debilidad de nuestro sistema interconectado es precisamente que no se cuenta con ese exceso de capacidad de generación, pues en muchas centrales una parte de las turbinas y generadores no se encuentran operativos. Así cuando existe una falla en una central las demás no pueden suministrar la energía que se necesita.

Imaginemos el sistema como varias bombas que empujan la energía hacia las industrias, comercios y hogares, pero además en cada industria comercio y hogar existen bombas que "halan" la energía. Esto es lo que se conoce como carga del sistema. Lo ideal es que la carga sea menor que la capacidad de "empuje" o potencia del sistema. De lo contrario las bombas que empujan la energía o los generadores se sobrecargarían y muy probablemente se dañarían. Además si la demanda de energía es mayor que la capacidad de generación, la energía que llega a los hogares no es la óptima y se producen los "bajones de tensión". Para evitar que esto ocurra el sistema interconectado tiene unos mecanismos de protección que cuando se empieza a pedir más energía que la que se puede entregar, apaga una por una todas las centrales o las desconecta del sistema. Es una situación que ocurre rápidamente como si de una fila de dominós se tratara.

Precisamente esto fue lo ocurrió el 3 de septiembre de 2013. Una de las lineas de transmisión que provienen del sistema Guri-Macagua-Caruachi y que alimentan el centro-occidente del país se cortó. Inmediatamente, en cuestión de pocos minutos, las demás centrales hidroeléctricas y termoeléctricas de la zona sintieron una sobredemanda que no podían abastecer y por lo tanto para no ser dañadas se apagaron o cortaron la conexión al sistema, generando así el apagón. Los anglohablantes llaman a esto un blackout.

¿Que había que hacer ahora? En principio reparar la linea cortada o caída, algo así como empatar el cable dañado. Una vez hecho esto había que ir incorporando cada una de las centrales al sistema. Y aquí es donde la operación tarda más y es más difícil de explicar.

Para que el sistema interconectado funcione debe estar sincronizado, es decir, todas las centrales deben generar energía eléctrica en la misma forma. Es como si pusiéramos a tocar una orquesta. Todos los instrumentos deben tocar al mismo tiempo, ir al mismo ritmo y a un volumen similar. En el caso de las centrales esto se llama fase, frecuencia y voltaje. Eso significa que cuando se enciende un generador hay que irlo ajustando para asegurarse de que "entre" al sistema al mismo "ritmo" o frecuencia que los demás, además de que entre "a tiempo" o en fase. También es importante que genere el mismo voltaje que los demás, pero esto último es mucho más fácil de lograr. Si se conecta un generador sin que se cumplan las tres condiciones (igual fase, igual frecuencia e igual voltaje) se dañarían los generadores y también nuestros equipos, luces, motores, etc.

Por otro lado, cuando una central de generación ya se encuentra sincronizada con el sistema interconectado, hay que irle añadiendo la carga, es decir, hay que ir conectando los cables que llevan la energía a nuestros hogares. Esto también debe hacerse paulatinamente pues no se desea sobrepasarse en la demanda, ya que esto generaría otro apagón.

Como son muchas centrales distribuidas por todo el territorio nacional, la cantidad de tiempo que toma sincronizarlas y conectarlas al sistema es considerable, y por eso, aunque el apagón se produjo en pocos minutos, recuperar el sistema de tal falla tomó varias horas.

La solución definitiva a este tipo de falla sería contar con suficiente capacidad de generación termoeléctrica para satisfacer la demanda en caso de la caída del sistema hidroeléctrico, un nuevo diseño en el balance y distribución de las cargas, lo que implicaría la construcción de nuevas centrales eléctricas o la ampliación de las existentes y la instalación de sistemas de distribución duplicados o redundantes (lineas de transmisión).